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SECTOR AGRARIO

Dirección General de Comunicación Social

 

DISCURSO DEL PROCURADOR AGRARIO, ROCENDO GONZÁLEZ PATIÑO, AL INAUGURAR LA SEGUNDA REUNIÓN NACIONAL DE JEFES DE RESIDENCIA.

México, D. F., a 27 de abril de 2010

Buenos días.

Nos complace poder saludarlos nuevamente aquí, en la ciudad de México. El propósito de este Encuentro de Jefes de Residencia y de todas las reuniones que sostendremos, es institucionalizar cursos y talleres que nos permitan compartir experiencias, ideas y propuestas que ayuden a fortalecer a la institución y al trabajo que tenemos en el campo mexicano.

Por eso, compañeras y compañeros, permítanme iniciar esta Segunda Reunión Nacional comunicándoles una buena noticia que la diré en pocas palabras: estamos en esta Tercera etapa del campo mexicano. Es el momento actual en el que estamos trabajando, por ello la importancia que, hoy más que nunca, está teniendo la Procuraduría Agraria en todos los ejidos y comunidades del país.

Estamos inmersos en programas y acciones que configuran la tercera etapa agraria en el país. Es muy importante que la entendamos para que lo podamos vivir y transmitir.

Esta etapa no es otra sino la del desarrollo rural de México; es la etapa de la productividad ejidal y comunal.

Ustedes saben más que nadie que convertir en una realidad el desarrollo rural sustentable es una exigencia histórica que se nos ha planteado en diversos lugares, en diversos momentos.

Por ello, cada uno de nosotros, cada uno de los que conviven cotidianamente con los problemas y las necesidades campesinas, con las instituciones agrarias de este siglo XXI, debemos cumplir esta misión, que es una misión especial e ineludible. Tenemos la obligación de trabajar y transitar en la misma dirección. No debemos, bajo ninguna circunstancia, darle la vuelta a este momento que reclama nuestro país.

Debemos lograr que el ejido y la comunidad sean una verdadera plataforma del desarrollo y crecimiento del campesino. Cuando observemos esto, es cuando nos podremos sentir satisfechos con esa comunidad o con esa familia campesina.

Hoy, en el inicio de los trabajos de la Segunda Reunión Nacional de Jefes de Residencia, es necesario reiterarlo para que quede bien grabado en nuestra mente y en nuestro espíritu:

Después de casi 100 años de trabajar este proyecto, la propiedad social está desplegando un abanico de muchas oportunidades. El campo no es solamente un productor de maíz o de granos, no es solamente un productor de alimentos, lo estamos viendo con otros ojos, el campo es fundamental en todas las acciones que está teniendo nuestra sociedad.

El campo mexicano, la propiedad rural, son áreas de crecimiento urbano, de desarrollo industrial, de desarrollo ecológico, de desarrollo turístico. Y ese es el impulso que debemos inyectar cada uno de nosotros todos los días.

Dadas estas condiciones, estamos obligados a cumplirle a México y en particular a la población rural de nuestro país. Estamos obligados a ser coherentes y leales con nuestro país, con sus instituciones y con las demandas de los más de 25 millones de nuestros compatriotas que viven en el campo.

Un punto muy importante que hemos venido repitiendo a lo largo y ancho del país, es que la coherencia y la lealtad son dos pilares fundamentales que deben caracterizar a los servidores públicos, a nosotros en este servicio que prestamos a los campesinos. No hay nada peor para un servidor público, que la deslealtad, porque es una deslealtad que no sólo se comete con la institución o con el país, sino con nosotros mismos.

Para alcanzar la meta de que los campesinos vivan mejor, debemos desechar protagonismos personales, desechar acciones unilaterales; debemos acotar celos y envidias y sujetar de manera permanente nuestro quehacer a las leyes y normas agrarias vigentes.

Este trabajo no es un trampolín, no es una oportunidad para saciar apetitos personales; es una vocación, es una gran responsabilidad, una gran oportunidad que se nos brinda.

Ustedes juegan un papel fundamental en esta dirección que está tomando la Procuraduría Agraria. Tienen una gran responsabilidad en sus residencias, con el personal a su cargo y si no están al pendiente de estos aspectos, toda la Procuraduría se verá afectada.

Es hora de recobrar para todos los mexicanos la riqueza natural de nuestros bosques, de los litorales, de los minerales, de los grandes cuerpos de agua que existen en los casi 32 mil ejidos de nuestro país. Para lograr esto se requiere de una acción inmediata y decidida de cada uno de nosotros; del aprovechamiento  racional, inteligente y voluntarioso de estos recursos depende el resurgimiento del nuevo campesino.

La tarea nos corresponde a todos nosotros, involucra por supuesto a los tres órdenes de gobierno, pero sobre todo, es un trabajo y un compromiso de los líderes agrarios que son ustedes, porque son los que están orientando y poniendo las bases en esta concepción y en este desarrollo.

Conviene poner énfasis y reflexionar con seriedad en que tenemos la necesidad de adoptar una clave para desarrollar la tercera etapa agraria del país. Esa clave es cultivar y mantenernos firmemente unidos en la alianza institucionalidad-lealtad.

Si no hay institucionalidad y lealtad todo esto se verá truncado y no lograremos llegar al puerto al que nos dirigimos.

Como nunca antes, nuestro compromiso está inscrito en el núcleo mismo del ser agrario, la tierra social, y tenemos que interpretarlo con claridad. Es decir, tenemos que entregarnos y alimentarnos del quehacer de los órganos directivos ejidales y comunales.

Tenemos que centrar nuestro trabajo y atención en las instituciones que por ley son las responsables de planear, operar y ejecutar la tercera etapa agraria. Se espera mucho de nosotros y, en esta tercera etapa, tenemos que lograr estos pasos fundamentales para el campo mexicano. No lo lograremos si no entendemos este concepto de institucionalidad, de estar todos en el mismo camino, con el mismo horizonte, aprovechando lo que tenemos, desperdiciando lo menos que podamos.

Tenemos que trabajar de manera muy coordinada con el Sector Agrario, con todas aquellas dependencias que nos ayuden a hacer más eficiente nuestro trabajo.

Somos muchos los servidores públicos del gobierno federal que estamos en el campo mexicano y en ocasiones no se observa de manera clara lo que hacemos. Con estrategias conjuntas podríamos hacer más, aprovechar más las acciones de todos para cumplir con este compromiso que tenemos con los campesinos.

En algunos aspectos que estamos trabajando con otras instituciones, como la CDI y Conagua, hemos fortalecido el trabajo que hacemos en el campo al igual que ellos aprovechan el trabajo de la Procuraduría Agraria para fortalecer sus programas.

Por ello la institucionalidad es fundamental y debemos fortalecerla.

Otro punto muy importante que debe quedar muy claro en cada uno de nosotros es la lealtad.

Como nunca antes, la lealtad debe ser la base de nuestras actitudes y acciones: lealtad en el ejercicio y cumplimiento estricto de nuestra responsabilidad; lealtad a los equipos de trabajo; lealtad al requerimiento histórico de elevar la productividad rural.

El año 2010, para todos los mexicanos, es un año simbólico, de sumas históricas que tiene nuestro país, el año del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución. 

Pero particularmente para nosotros los servidores agrarios, es el año simbólico en que arranca esta tercera etapa que implica el más grande de nuestros esfuerzos para que el campesinado viva mejor.

Con base en la seguridad jurídica del ejido y de la comunidad; con base en la reclasificación vocacional que tienen; con base en las leyes que lo permiten, facilitemos el curso de inversiones privadas para que, en la mezcla justa y saludable de intereses legítimos, surjan las empresas y los esquemas de asociación en todo nuestro territorio.

Tenemos en nuestras manos la oportunidad de lograr que el campo sea más productivo, que sea mejor estructurado y sólido. A cada uno de nosotros nos ha tocado, por suerte, iniciar el despegue de esta tercera etapa agraria.

Por ello, los invito a que vayamos con todas las fuerzas y convicción a dar los pasos que se requieren en este momento. Demos el mayor esfuerzo porque sí es posible lograr este propósito, estos resultados que queremos para el campo mexicano y saber que a través de éstas acciones estamos cumpliendo con la responsabilidad, con el compromiso que asumimos.

Quiero decirles que son ustedes, los jefes de residencia, el equipo seleccionado para esta olimpiada agraria 2010.

Que esta reunión trace nuevamente las líneas para lograr estos objetivos y que todos nosotros cumplamos con el compromiso de tener un mejor campo y un gran país.

 

Felicidades y mucho éxito.