Llegó la hora de cambiar: 2010 es la hora en que se ha puesto en marcha la Tercera Etapa Agraria de México, la de darle el mayor impulso a la productividad rural, al ejido y a las comunidades, dijo el procurador agrario, Rocendo González Patiño, a ejidatarios de Puebla con quienes se reunió para exponer punto por punto, cómo lograr que sus propiedades les empiecen a generar ganancias.
Les dijo que es hora de que “los campesinos se hagan cargo de explotar racionalmente las riquezas naturales del país, de que tomen las riendas del cambio y, con fe, voluntad y esfuerzo, saquen el mayor provecho del cuerno de la abundancia ejidal”.
En la tierra ejidal se encuentra la mayor parte de la riqueza natural del país y por ello se ha convertido en uno de los principales detonadores de desarrollo y productividad en México.
Es por ello que el Sector Agrario a través de la Procuraduría Agraria impulsa el programa Fomento a la Inversión Pública y Privada en la Propiedad Rural (FIPP), mediante el cual se facilita la coinversión, se protege la propiedad de los campesinos y se generan condiciones de certeza tanto para los dueños de la tierra como para quienes aportan el recurso económico.
Es un programa que tiene como aval a la Procuraduría, instancia defensora de los derechos campesinos que facilita, de manera gratuita, los trámites que permitan la asociación de los ejidatarios y comuneros con los inversionistas.
Este programa FIPP se puso en marcha durante el segundo semestre de 2008. Desde entonces a la fecha, se han formalizado convenios de asociación que representan una inversión superior a los 40 mil millones de pesos y beneficios directos al bolsillo de los campesinos propietarios por más de 3 mil 700 millones de pesos, así como la generación de 15 mil empleos directos y más de 23 mil indirectos.
A nivel nacional, en lo que va de este año 2010 ya se tienen 63 proyectos de inversión formalizados que contemplan una inversión superior a los 12 mil millones de pesos y un beneficio comprometido para los campesinos por más de 130 millones de pesos, de los cuales ya han sido entregados 44 millones.
Mientras tanto, en Puebla, se buscará formalizar este año, 50 proyectos y lograr inversiones de alrededor de 140 millones de pesos. Actualmente, ya se tienen seis proyectos en proceso.
El abanico de oportunidades que representa hoy el “cuerno de la abundancia ejidal”, va más allá de la producción de granos básicos, pues su riqueza le da opciones viables para proyectos de desarrollo urbano, minero, turístico, ecológico, industrial, minero y de infraestructura que deben ser capitalizados por sus legítimos dueños, los campesinos, y que implican también un desarrollo que beneficia al país.
Para ello, la Procuraduría Agraria realiza un catálogo de tierra ejidal, estableciendo su vocación con base en las características de cada ejido.
En Puebla se han catalogado 62 núcleos agrarios que tienen una superficie de 104 mil 185 hectáreas. 28 de esos ejidos tienen vocación agropecuaria; 5, turística; 4, industrial; 4, minera; 5, desarrollo de servicios y equipamiento urbano, 12, infraestructura y 4, ecológico.
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